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La ceremonia de los Óscar: tres escenas, tres actrices invisibilizadas

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Por Shanik David
@chaneke9

Debo reconocer que hubo un tiempo que veía de manera casi religiosa las ceremonias del Óscar, los Globos de Oro y los Emmy, pero desde hace unos años, por diversas razones no les doy el mismo peso que antes. Sin embargo, el pasado domingo 27 de marzo, prendí la televisión y justo estaban los Premios de la Academia, por lo que dije: “ok, veré un rato”. Dos horas después seguía preguntándome por qué no apagué el televisor al primer mal chiste.

Sí, esta fue una ceremonia que tuvo sus momentos buenos: Jane Campion se posicionó como la tercera mujer en ganar el Óscar a Mejor Dirección (sigo sin creer que sea 2022 y vayan apenas tres, pero ese es otro tema); Ariana DeBose es la primera mujer de color queer en ganar en una categoría de actuación. Estos dos momentos son logros importantes en cuanto al papel de las mujeres en Hollywood, pero por desgracia, fueron opacados por hechos verdaderamente incómodos durante la ceremonia.

Pienso en tres en particular, y sí, el momento del que todos hablan está en mi lista.

“La esposa de Javier Bardem”

Durante su ahora infame presentación en los Óscar, Chris Rock empezó con un “chiste” que, considero, fue una señal del mal tino del comediante esa noche: “¿Saben quién tiene el trabajo más difícil esta noche? Javier Bardem y su esposa están nominados, si ella pierde, él no puede ganar. Él está rezando que gane Will Smith”.

¿Le hubiera costado mucho a Rock decir Penélope Cruz en vez de “su esposa”? Digo, es una actriz que no sólo ha sido nominada cuatro veces al Óscar, ya ganó en una ocasión. Pero no, sólo quedó como la esposa de Bardem y no sólo eso, la esposa que podría enojarse si no ganaba y él sí. 

En la transmisión se vio como los dos se rieron, Javier más que ella, pero Penélope sí mostró cierta incomodidad, la cual fue pasada por alto, porque casi sin tomar un respiro, Rock pasó a la frase que marcó la noche…

“Jada, te quiero, G.I. Jane 2, no puedo esperar para verla”

Para los que no recuerden, en 1997 Demi Moore protagonizó la película G.I Jane, sobre una mujer en el ejército, que se volvió famosa, más allá de la trama en sí, porque la actriz se rapó para interpretar el papel.

De ahí que Rock, al ver a Jada Pinkett Smith con la cabeza rapada, hiciera la relación y soltara la broma. En primer lugar, es un chiste barato, con una referencia de hace 25 años, lo cual de por sí ya fue incómodo. 

A eso hay que sumar el hecho de que Jada tiene alopecia, enfermedad que le hace perder el cabello, por lo que la broma generó molestias por ser una burla a un padecimiento médico, además de que en Estados Unidos existe toda una carga cultural y social sobre sobre el cabello de las mujeres afroamericanas, lo cual requiere todo un texto independiente para ser explicado.

Eso fue lo que motivó que Will Smith, con quien Jada está casada desde 1997, se parara y le diera una bofetada a Rock en plena ceremonia, lo cual justificó después diciendo que “el amor te hace hacer locuras”, hecho que también ha generado debates, que no son el centro de este texto, pero que valen la pena revisar para entender a quienes defienden o critican a Smith por su reacción.

La desconocida

Varios minutos después, cuando pensamos que ya había pasado todo, pareciera que Amy Schumer dijo “esperen que falto yo”.

En un segmento, la comediante empezó a explicar a la audiencia quiénes son los seat-fillers, esas personas que ocupan el asiento de algún asistente a la ceremonia cuando éste se para de su lugar por cualquier motivo. Para demostrar el papel de estas personas, Amy se acercó a la mesa de Kirsten Dunst y Jesse Plemons, y le pidió a ella que se parara, refiriéndose a ella, en broma, como una seat-filler

Una vez que Dunst se paró, Schumer se sentó en su lugar y se puso a platicar con Plemons, quien incomodo le señaló que Kirsten es su esposa, pero Schumer siguió con su chiste y lo ignoró.

Esos son los tres momentos que más he repasado en mi cabeza. Tres escenas en las que actrices de grandes carreras quedaron como la sombra de sus esposos, como el punch line de chistes sin chiste. 

No tengo nada en contra de Plemons, pero él es menos conocido que Kirsten, ¿por qué no lo tomaron a él como el seat-filler

Es más, la pareja Dunst-Plemons también estaba nominada al igual que Cruz-Bardem, ¿Por qué entonces Bardem era el que tenía el trabajo difícil y no también Plemons? ¿Sólo porque Penélope Cruz es española puede tener una reacción más fuerte que la actriz rubia en caso de perder? Tal vez la justificación de esta distinción es que al momento en que Rock subió a entregar el premio a Mejor Documental ya habían pasado las categorías de Dunst y Plemons. 

¿Qué hace falta para que a las mujeres se les tome en serio en estas ceremonias? 

¿Por qué a pesar de estar nominadas son vistas como desconocidas? 

¿Por qué a pesar de una trayectoria de logros todo se reduce a un chiste por el cabello corto? 

¿Por qué la mujer sigue siendo el objeto de los chistes, incluso por parte de otras mujeres? 

No es un asunto de corrección política o de satanizar la comedia, pero los chistes tienen que ser buenos, hay otras formas de hacer reír a la gente sin caer en esta reducción de las mujeres a sólo la acompañante del hombre o a su apariencia física. 

Esta es una ceremonia que dejará mucho de qué hablar y muchos malos sabores de boca, pero esperemos que la incomodidad de estos chistes generen debates y discusiones que lleven a un cambio.

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