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¿Cómo abordar los derechos de las personas trans desde los medios?

Por Samantha Páez
Fotografía de Ámbar Barrera, de LADO B.

A raíz de la toma del Congreso de Puebla por parte de colectivas feministas el año pasado, las reformas para reconocer la identidad de las personas trans ha estado de forma constante en la agenda mediática local; sin embargo, esto no implica que la cobertura sea respetuosa con los derechos humanos de este grupo. La activista trans Gabriela Chumacero hizo un señalamiento a los medios de comunicación durante una caminata: los medios revictimizan a las personas trans cuando nombran de manera inadecuada su identidad.

Pero éste no es el único error, en muchas ocasiones se les estigmatiza (no todas las mujeres trans son trabajadoras sexuales o estilistas, aunque para algunas sí sea su forma de vida), se les cosifica (sólo se les trata con dignidad cuando se les considera personas atractivas), se les denigra (frases como “hombre vestido de mujer” o “pseudo mujer” son comunes) o se mal informa respecto a cómo es la transición que viven (no todas las personas toman hormonas, ni se someten a operaciones). También se cuestiona su orientación sexual y el ejercicio de su maternidad o paternidad.

Los medios de comunicación podemos y debemos aportar al reconocimiento de los derechos de las personas trans, más allá sólo de abordar la discusión de las reformas en el Legislativo o hablar de crímenes de odio en su contra, podemos abordar una infinidad de temas sobre esta población, desde cuestiones de salud hasta deportes y política pública.

Para continuar con esta reflexión retomo algunos de los consejos que vienen en la guía Recomendaciones sobre el tratamiento de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (LGBTI) en los medios audiovisuales, elaborada por el Colegio de Periodistas de Cataluña, España, con apoyo del gobierno catalán. En primer lugar, entender la diferencia entre sexo, género, identidad de género, orientación sexual y expresión de género, aunque parezca un poco confuso, en realidad, es algo sencillo. Aquí pongo un video donde viene muy bien explicado todo.

También es importante conocer cuáles son los términos correctos para nombrar a las personas trans y sus procesos. Por ejemplo, mujer trans es quien psicológicamente y vitalmente se siente identificada con el género femenino, aunque no haya nacido con los genitales de mujer; en tanto que hombre trans es quien psicológicamente y vitalmente se siente identificado con el género masculino. El término transgénero, a su vez, puede abarcar a personas con disconformidad de género, como las personas transexuales y/o aquellas que no se identifican exactamente ni con un hombre ni con una mujer según la concepción tradicional de los géneros, sin que ello implique una intervención quirúrgica.

Otros conceptos que debemos tener claros son “reasignación sexual” o “confirmación de género”, que se refieren al proceso por el que las personas transexuales modifican su cuerpo para aproximarlo al asignado al género sentido. Puede incluir tratamientos hormonales y/o cirugía de reasignación genital. Se sugiere no utilizar la expresión “cambio de sexo”, porque es confusa.

Aunque es muy popular el uso de la palabra “hermafrodita”, de preferencia se deben usar términos como intersexual, persona con variaciones intersexuales o DSD (diferencias del desarrollo sexual), que se refieren a persona que tiene un conjunto de variaciones en características sexuales que no parecen encajar completamente con la noción estándar y binaria de hombre y mujer.

Otra cuestión es que ni la intersexualidad ni la transexualidad implican alguna patología, ni una orientación sexual determinada; es decir, un hombre trans puede ser homosexual, pansexual o bisexual. Asimismo, las personas trans tienen el derecho de ejercer su maternidad o paternidad sin discriminación, como cualquier otra persona, y a recurrir a interrupciones legales del embarazo. De hecho, la exigencia de las colectivas feministas para que se despenalice el aborto en Puebla incluye a los hombres trans. Un consejo más que vienen en la guía es el uso de lenguaje inclusivo y desprovisto de expresiones discriminatorias, aquí retomo una cita textual:

Hay expresiones muy arraigadas en el imaginario colectivo que contribuyen a reforzar estereotipos y a estigmatizar a las personas a las que se refiere. Hay que extremar el cuidado para evitar emplear un lenguaje discriminatorio que pueda fomentar la difusión o el mantenimiento de estereotipos asociados a las personas LGBTI”

No se vale repetir frases revictimizantes o discriminatorias que usen personajes políticos (Héctor Alonso, tú sabes por qué te menciono).

Como decía un poco más arriba, es fundamental hablar de las personas trans no sólo en momentos de coyuntura o cuando son víctimas de algún delito (la discriminación es un delito), sino también dar a conocer cuáles son las dificultades que enfrentan día con día. Por ejemplo, hay muchas personas trans que por la falta del reconocimiento a su identidad no pueden ejercer su profesión, así le pasó a la activista Agnes Torres, asesinada en 2012, quien no pudo obtener su título profesional de psicóloga.

Hoy se discute en el Congreso de Puebla la reforma para reconocer la identidad de las personas trans. Fotografía de Marlene Martínez, de LADO B.

En este sentido, debemos procurar un trato normalizado y no indicar la condición de persona LGBTI o trans si no se requiere para comprender el mensaje. Esto se refiere a que sí hacemos una entrevista a una persona trans no siempre tenemos que mencionar que trata de un hombre o una mujer trans; pensemos en Rachel Levine, nombrada como subsecretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, se le puede pedir opinión respecto a temas de Covid-19 y no mencionar su transexualidad.

Desde luego, es fundamental que los medios de comunicación no presenten imágenes estereotipadas de las personas trans. Las recomendaciones del Colegio de Periodistas de Cataluña enfatizan “hay que alejarse de los estereotipos sobre las personas LGBTI cuando contribuyen solo a alimentar los prejuicios sociales existentes”.

Un punto imprescindible es que las personas trans puedan acceder a los medios de comunicación, no sólo para dar a conocer sus actividades y reivindicaciones -que también es algo valioso-, sino para hacer periodismo e informar a la ciudadanía desde su mirada. Un ejemplo de cómo incorporar a la comunidad trans en los medios fue el suplemento “Reversible”, de LADO B; además está la Agencia Presentes, que tiene cobertura en varios países de Latinoamérica.

Hoy que se discute en el Congreso de Puebla la reforma al Código Civil para reconocer la identidad de personas trans, conocida como Ley Agnes, los medios debemos tener muy presentes los derechos de las personas trans y evitar difundir el discurso de odio de algunos grupos antiderechos o personajes de la política. Como la misma Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hizo en su comunicado DGC/040/2021: confiamos en que los integrantes del Congreso de Puebla conocen sus obligaciones en materia de armonización legislativa y en materia de derechos humanos, bajo la conciencia de que estos últimos no se someten a consulta y no dependen de las creencias religiosas de persona o grupo alguno.

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