INICIO,  Notas,  Primera

Consejos para disminuir tu huella ecológica digital

Por Samantha Páez
Ilustraciones de NADÈGE

¿Te has preguntado cuál es la huella ecológica que dejas cuando estás en el espacio digital? Para descubrirlo la organización GenderIT hizo un cómic que nos ayuda a reflexionar sobre el tema y nos da varios consejos sobre qué podemos hacer para disminuir esta huella.

La organización Internet Ciudadana retoma el cómic y explica algunos de los aspectos más básicos para cuidar el planeta cuando utilizamos las tecnologías digitales.

1. Reflexiona

Aunque podemos pensar que Internet es una nube y que no tiene una materialización concreta, en realidad es una industria que tiene una gran huella, desde su fabricación, transporte, energía y uso. Por ello es importante pensar en cómo funciona la infraestructura de Internet desde una mirada tecnopolítica feminista.

La idea es realizar prácticas de cuidado diarias que mantener un principio básico de sostenibilidad y permacultura: simplificar y reducir. Aunque algunas veces nos resulta muy fácil, otras tantas se nos pueden olvidar o dar flojera, el chiste es intentarlo e irlo incorporando a nuestra rutina.

2. Cambia tus ajustes para ahorrar energía

Podemos configurar nuestros dispositivos (computadoras, tabletas, celulares, etc.) para consumir menos batería. Podemos empezar instalando plugins, como Privacy Badger y uMatrix, para evitar que elementos innecesarios se carguen cuando estamos navegando, pues cada vez que entremos a en un sitio se consume energía para descargar toda una serie de archivos.

Lo ideal es que desde las preferencias de tu navegador y a través de puedes deshabilitar rastreadores, anuncios y otros tipos de código. También puedes bloquear la reproducción automática de contenidos multimedia.

Por otro lado, algo tan sencillo como reducir el brillo de tu pantalla al 60-80% hace una diferencia y, de paso, te ayuda a descansar la vista.

Finalmente, investiga cómo activar el modo hibernación de tu dispositivo: no tiene caso que esté prendido si no lo estás usando, ¿verdad? Puedes programarlo para que se ponga en reposo después de cierto tiempo de inactividad o seleccionar esta opción cuando lo necesites.

3.  Menos búsquedas, más directo

En nuestros dispositivos móviles, acostumbramos a utilizar aplicaciones de búsqueda (como la app de Google) en vez de usar navegadores web (Firefox, Chrome, Safari) para navegar. Podemos ir directo al sitio web que necesitamos, en lugar de buscarlo, o incluso, agregarlo a nuestros marcadores o barra de herramientas.

Cada vez que realizamos una búsqueda, ponemos a trabajar todo un despliegue de máquinas y robots en todo el mundo para devolverte una respuesta. Es como si cada que quisieras saber dónde están tus zapatos llamaras a alguien que, a su vez llama a otra persona y ésta a otra más.

4. Bájale al streaming: descarga tus contenidos favoritos

Los datos sobre el consumo de recursos por parte de internet son muy variables, pero coinciden en que el streaming o vista en línea es una de las actividades más comunes y, por tanto, una de las principales huellas. Plataformas como Youtube, Netflix, Amazon, Instagram y Facebook son de las más activas de hoy en día.

Si descargas un archivo puedes volverlo a ver o escuchas cuando quieras, además rompes con la cadena de consumo capitalista de las propias empresas, ya que buscan generar una dependencia y exclusividad en lugar de que su clientela disponga libremente de los contenidos.

Si nos gusta escuchar cierto álbum de música o seguir una clase de baile en línea, podemos descargarla a través de herramientas (sitios web o programas como complementos de navegador) que nos permiten convertir enlaces de plataformas como Youtube en archivos de audio .mp3 o video .mp4.

5. limpieza a fondo

La limpieza de nuestros dispositivos es similar a la limpieza de nuestra casa: nos puede costar trabajo hacer una limpieza a fondo pero, de vez en cuando es necesaria.  Cuando guardamos archivos en internet no van a una dimensión paralela etérea; ocupan espacio físico en un “almacén” que está abierto 24 horas al día, consumiendo electricidad, desgastando máquinas y contaminando.

Guardar archivos “en la nube” es útil para disponer de ellos en cualquier lugar o compartirlos con otras personas, pero mucha de esa información es relevante durante cierto tiempo y después queda ahí olvidada. En lugar de ello podemos respaldar a nuestros discos duros o eliminar información vieja, también es bueno eliminar cuentas, archivos o aplicaciones que ya no utilizamos.

6. Más pequeño, más simple

Otra cuestión importante es que a la hora de enviar y publicar contenidos en internet, también podemos hacer un cambio: subir menos contenido es menor huella. En lugar de subir todo un álbum de fotos que cambian poco entres sí, escojamos las tres mejores.

Algunos formatos pesan más que otros: un video es más pesado que una imagen y un audio es más pesado que un texto. Nos acostumbramos tanto al multimedia que lo damos por hecho, pero ¿qué tal si volvemos a lo simple?

También podemos subir archivos comprimidos o bajar un poco su calidad para que no pese tanto, otra opción es usar plugins y configuraciones para optimizar los archivos.

7. Desconéctate un rato

Parece que se va a caer el mundo si nos desconectamos un rato, pero no, podemos tomarnos un descanso. Quizás debamos avisar de antemano si tenemos ciertas responsabilidades o nos cueste al principio hacerlo, pero ¡qué alivio una vez que les des al botón de apagado o modo avión!

8. Comparte fuera de internet

Antes de enviar un archivo por internet pensemos si hay otras formas de compartirlo, quizás sólo basta guardarlo en una USB o disco, además podemos utilizar formas análogas, como papeles u hojas, incluso, redes locales y comunitarias.

Desata tu creatividad y busca otras maneras, piensa que todo lo que pasa por internet se expone a posibles brechas de privacidad así que, muchas veces compartir fuera de internet es además más seguro.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *