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Desenterrando la memoria del activismo feminista en internet en geografías mexicanas (II/II)

Por Itandehui Reyes-Díaz
@itadelcielo
Fotografía de Impronta femenina
Nos quisieron siervas,
nos hicieron Calibán
Las desheredadas.
Tribade

En la primera entrega de esta columna hicimos un breve recuento de una serie de proyectos que surgieron a finales de los años noventa, la intención ha sido visibilizar los esfuerzos que han venido realizando cientos de mujeres y aliades para contribuir a la despatriarcalización, descolonización y comunalización de la red de redes, ciertamente esos términos no se usaban como ahora, aunque ya   algunos referentes accionaban con tal espíritu.

Trayectoria vital testigo de un tiempo

Recientemente platiqué con Liliana Zaragoza Cano (@Lili_Anaz), hacktivistae, nacidae en Guadalajara, México, nómadae, artistaae, escritorae, comprometidae con los procesos de educación popular. A través de su trayectoria online y offline hablan paisajes históricos de la memoria feminista tejida para internet desde geografías mexicanas, por esta razón, esta columna la convierto en un diálogo con Lili, nacida a principios de los años 80 quien desde la experiencia de ser/hacerse hackfeminista y transmutar, puede darnos un memorioso panorama de su fértil camino.

Sus proyectos artístico-políticos-activistas han echado mano de un montón de estrategias y soportes:  un poema infinito autopublicado en tres idiomas que se alimenta de unae persona que escribe y traduce en tiempo real y de un algoritmo, un laboratorio de autodefensa hackfeminista que intersecta la materialidad del cuerpo con su vida virtual, consultoría de cuidados colectivos digitales, «la imaginación radical como tecnología», redescubrir la potencia feminista en la ciencia ficción. Labores que aparentemente se hacen desde la soledad de la pantalla y el teclado pero que no podrían ser posibles sin la colaboración de una red de cómplices interconectadas.

Poema infinito de @Lili_Anaz.

¿Cómo fue tu primer acercamiento a Internet?

“Tener computadora o internet en mi casa no era mi realidad cotidiana. La vez que escuché hablar de internet y comencé a dimensionar de verdad de qué se trataba, tenía 12 o 13 años, estaba en casa de una amiga que mencionó que había chateado con alguien en Brasil, y a mí eso me impactó y emocionó muchísimo, me voló la cabeza: la idea de tener contacto con alguien de tan lejos y en tiempo real. Después ubiqué los cibers [cibercafés, locales donde rentan computadoras por hora],  mi acercamiento verdaderamente fue gozoso cuando ya trabajaba y del dinero que me guardaba pagaba mis horas en el ciber, entonces me preparaba con mis audífonos, música en disquete y me pasaba las horas, para mí eso era un poco de independencia. Descubrí esa posibilidad alucinante que era el correo electrónico. Mis primeras experiencias fundantes fueron en los cibers, ahí sentí que me hacía de un espacio propio, tener esa curiosidad genuina, donde podía hacer mis primeros viajes en el espacio y tiempo”.

¿Y el feminismo también te llegó por la vía de Internet?

“Estás dando un salto cuántico a la conversación…”

¡Ups! ¿Entonces cómo fue tu acercamiento al feminismo?

“Son bifurcaciones de caminos que se van interconectando por senderos, la curiosidad hace que se vayan conectando. Según recuerdo, en ese tiempo pues no se le llamaba tecnología a la curiosidad, ahora ya adquirió ese significado, ahora lo puedo entender así. Yo quería expresarme, mis inquietudes de adolescente habían sido principalmente artísticas, entonces explorar artísticamente mis necesidades, así como mi sexualidad. La combinación entre la búsqueda de un espacio donde ampliar esos paisajes, además donde puedo tener/ser diferentes identidades, cuando justo estaba preguntándome por la mía.  Fue más ese vínculo entre internet, sexualidad, expresión, espacio propio; en algún momento también me resonaron las preguntas de por qué mi cuerpo tendría que responder a cierta construcción, me comienzo a preguntar si deseo lo que me dicen que tengo que desear. Así empiezo a empaparme, te interpela tu realidad, voy entendiendo políticamente porque estás haciendo tales apuestas. El feminismo no me interpelaba, lo veía tan institucional, tan lejano, lo veía como algo histórico. Aunque llega el día que las experiencias te van atravesando el cuerpo y un día hay palabras, hay sentidos, hay luchas que te tocan y te dejas tocar”.

Lili_Anaz reconoce la posibilidad de experimentar con distintos lenguajes en los espacios por los que ha transitado: desde la defensa de los DDHH, el acompañamiento de procesos comunitarios, la comunicación popular y la fotografía: “cuando me atravesó en serio el cruce de lo que llamaríamos tecnologías y feminismos fue cuando realicé el proyecto Mirada sostenida, no me nombraba feminista, pero estaba involucrada en procesos, proyectos personales, trabajo y reflexiones sobre soberanía del cuerpo, identidad, sexualidades, tecnologías de la información y la comunicación, y perspectiva de género”. A la par que visibilizaba la violencia estructural del Estado desde las colectivas Hijos México y Colombia: “hace 11 años trabajamos mucho por politizar el territorio de internet”.

Como la propagación feminista ocurre, el hecho de estar rodeada de amigas que practicaban autodefensa feminista, de algún modo provoca que las situaciones cotidianas hagan sentido más allá de la consigna: “dices ¡sí, vamos a poner el cuerpo contra las violencias machistas! –estoy hablando de hace 11 años–  pero es un proceso lento, te hace sentido hasta que te hace, un día también empiezas reconocer la experiencia de haber vivido diferentes tipos violencia sexual, como más de la mitad de las compañeras que conozco”. Paralelamente su trabajo de experimentación artística germinaba en el colectivo astrovandalistas, donde fue uno de los primeros acercamientos al hackactivismo.

Laboratorio, memoria y encuentros transhackfeministas

En enero de 2014, Lili_Anaz junto con Nadège fundaron el Laboratorio de Interconectividades de manera transfronteriza entre Guadalajara, México y Buenos Aires, Argentina. Cuando ambaes estuvieron en Guadalajara, al principio se trató de un laboratorio como un espacio de experimentación hackfeminista de 20 horas donde ampliaban imaginarios sobre lo que entendemos por tecnología, construcción colectiva de conocimiento, sexualidades, afectos, cultura libre y tecnopolítica, “las primerxs que nos abrieron el espacio para conspirar fueron las compañerxs de cuerpos parlantes, [en Guadalajara, México],  y de ahí muchas complicidades se entrelazaron. El Lab, desde el inicio, se propuso varios ejes de trabajo como rizomas: habitar internet, autodefensa hackfeminista y cuidados colectivos digitales, hacer/ser/pensar redes, y ecosistema de cultura libre.

Para nuestra entrevistadae como para quien escribe es muy importante descentrar la mirada de lo que se documenta únicamente en la Ciudad de México. Por ejemplo las resonancias del trabajo del Lab y de Acción Directa Autogestiva [ADA] –germinado en la ciudad de Puebla– junto con Sursiendo —colectiva que opera desde San Cristóbal de las Casas— habían trascendido fronteras. Un puño de complicidades coincidieron en el encuentro internacional transhackfeminista en Calafou, “una colonia eco-industrial y post-capitalista, situada a 60 km de Barcelona”, y luego de sostener una serie de diálogos e intercambias, Puebla capital fue propuesta como sede del siguiente encuentro transhackfeminista en el verano del 2015. Así que no, no todo ocurre en la Ciudad de México.

Lili_Anaz, para entonces ¿cuáles habían sido tus referentes? ¿qué trabajos te resonaban?

“Sobre el Lab, no es que tuviéramos o buscáramos referentes y de ahí comenzáramos a hacer cosas, más bien a lo largo del camino nos enteramos de un montón de proyectos y procesos bien inspiradores y nos pusimos a dialogar con ellos. Cuando nosotraes nos encontramos en internet, lo primero que quisimos fue conectar y explorar formas para compartir, imaginar, crear, comunicarnos y organizarnos en un espacio más seguro: ese fue el primer mundo que quisimos hacer posible, así que las cosas que hacíamos y soñábamos, siempre las tratábamos de hacer cuidándonos a nosotraes, y para cuidarnos en tiempos en que ya existía la amenaza de la vigilancia y el espionaje masivo en nuestros países, además de las violencias misóginas y feminicidas, sobre todo en el contexto de México, aprendimos muchísimo de forma autodidacta, explorando juntaes y desde los contextos situados en los que nos encontrábamos activaes. Fue así, a partir de las ganas, los afectos y la complicidad, que aprendimos a encriptar, a torrentear, a crear espacios más seguros para nosotraes, primero de manera transfronteriza, luego en la misma ciudad. Hicimos mucho trabajo de investigación, de escritura, de traducción, de documentación. Si bien teníamos referencias de la Electronic Frontier Foundation, Privacy international [privacidad internacional] o Tactical Tech [tecnología táctica], desarrollamos metodologías propias, teníamos un wiki donde junto con las personas participantes de los talleres discutimos, conceptualizamos, en fin produjimos colectivamente conocimiento. Ahora contamos con muchos manuales en un montón de idiomas producidos por varias colectivas, organizaciones y redes, y a mí me da mucha alegría que siga sucediendo. Vas conociendo gente en el camino, tuvimos intercambio con el rancho electrónico cuando fue el cryptorally en la CDMX, y también con Sursiendo en Chiapas, quienes fueron cómplices de que pudiéramos realizar la segunda edición del Laboratorio de Interconectividades en San Cristóbal de las Casas en diciembre de 2014. Los contagios fueron de boca en boca y a partir de los intercambios y las experiencias los vas encontrando.

Para Lili_Anaz es importante reconocer que la base de su trabajo no necesariamente es lo tech, sino la educación popular: “estábamos muy interesadaes en ampliar lo que entendíamos por tecnologías, comenzando por el reconocimiento de los saberes y las tecnologías ancestrales. Lo que nos permitió inventarnos conceptos, jugar con sus significados y hackear formas de nombrar fue la educación popular, estamos hablando de procesos de construcción social de sentido […] Mucho de lo que se ha construido de conocimiento ha sido a través de festivales, encuentros, entramando redes. Es importante nombrar también a las mujeres y personaes que estuvieron antes de nosotraes, aquí no hay hilos negros, somos parte de toda una movida, para mí son riquísimos los intercambios intergeneracionales y tener siempre presente a la memoria colectiva”.

Del internet feminista a la tecnología de la imaginación

#InternetFeminista ha sido un hashtag inicialmente animado desde un conjunto de organizaciones de la sociedad civil que trabajan principalmente sobre la gobernanza de internet, la campaña lanzó la idea de imaginar los principios de internet feminista. Desde aquel lanzamiento poco a poco se le ha ido apropiando. Lili_Anaz nos cuenta que para ellae y tal vez para un conjunto de nodos autónomos resultaba complejo pensarse desde unos principios de internet feminista: “Nosotraes desde el Lab éramos satelitales, un nodo nómada que hacía mucha investigación bien acuerpada desde los hackfeminismos, la pregunta era cómo politizamos de otra manera lo que conocemos por internet. Si hablábamos de «habitar internet» -aproximación que propusimos-, sería desde nuestras propias narrativas, donde todas las partes fueran cuidadas, desde la infraestructura, los afectos […] es una forma de habitar el territorio, e implicaba sentémonos a sentir, a elaborar, caminar, a transmutar las palabras y a dejar que estos cuerpos se dejen afectar por lo que está aconteciendo, y no necesariamente desde una mirada antropocéntrica, ¿cuáles están siendo nuestras relaciones interespecie? ¿Cuáles son las formas de producción de los aparatos y cables submarinos? ¿Cuánta incidencia estamos teniendo en los protocolos de internet?  la pregunta de  ¿cómo politizar de otra manera lo que conocemos por internet? Entonces ahí se ha tratado de meter mano, hay compañeraes que están desde la parte más institucional, otras en la academia, en la investigación encarnada, en los procesos de base, a veces tenemos acceso y campo de acción en otro tipo de espacios donde hay que ir hackeando los lenguajes y hay que ver cómo te comunicas para hacer negociaciones”.

Definitivamente para nuestra interlocutorae fueron años muy fértiles, conocieron muchos procesos de defensa del territorio, donde gente y pueblos enteros metían el cuerpo para sostener luchas, a pesar de la lucha contra la Ley Telecom en 2014, que vulnera los derechos digitales y el derecho a la protesta [y se ha ido aprobando por capítulos]; “sí hubo mucha gente que sí se dejó tocar por las alternativas, no siempre por el miedo: el miedo siempre ha sido la estrategia del terrorismo de Estado, y nuestra  estrategia era encontrarnos y pasárnosla bien a pesar de la dureza de los temas; que hubiera gozo en todo el proceso de aprendizaje colectivo. Entonces esto que defendemos del «hacer y pensar juntas», que ahora resuena mucho, lo hemos sostenido desde entonces en nuestros hackfeminismos, que a su vez retoman del Do It Yourself (D.I.Y) y del D.I.T (Do It Together).

Lili_Anaz finalmente, me gustaría que reflexionáramos, sobre el momento que estamos viviendo, una pandemia prolongada, sabemos que lo presencial se ha ido reduciendo, el home-office se ha impuesto como modo de vida. De algún modo este exceso de virtualidad, y lo que ya se venía diciendo las estrategias de control que se van consolidando… ¿Qué peligros adviertes?

Son cosas que no vienen de ahora con la pandemia, lo que sí es que ahora son un entendido público y cada vez más socializado. Ya decíamos no hay una dicotomía entre lo virtual, lo real, lo físico y lo digital, tan es así que este cuerpo siente y reacciona física y químicamente  tanto a los afectos como a las violencias estructurales que se manifiestan en lo virtual. Si entendemos que internet es también un territorio donde nuestro cuerpo existe, ¿cómo hacer para no sentir esa frontera? Hace 7 años decíamos que era importante reimaginar, cuidar y defender este territorio, no sólo reaccionar, y desde entonces insistíamos en que la resistencia necesitaba hacerse desde el gozo y hacerla juntaes. Ahora tenemos sobrecarga de hiperconectividad, agotamiento profundo, hasta manchas en la cara de tanta pantalla. Las estructuras de control saben el poder que tienen sobre los cuerpos enfermos, cuerpos hiperconectados pero desconectados de lo vital, del encuentro; hiperconectados pero con depresión social y con pánico. Antes era muy político decir ‘no dicotomicemos’,  pero ahora nos acuerpamos para pensar en el derecho a descansar, contención emocional, todo un tema de salud mental que es efecto de la violencia estructural. Vivimos hiperrealidades y son simultáneas, como multiversos.

¡Que bueno que sí tengamos a la tecnología de la imaginación que nos permita seguir soñando microdosis de esperanza!

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