Opinión

Mujeres en la Historia y Medios de Comunicación

Josefina Manjarrez Rosas 
Centro de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP  
Fotografía de Walter H. Horne, cortesía de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. 

A finales de noviembre de 2018, el gobierno actual presentó su imagen institucional constituida por personaje representativos de la Historia de México: Benito Juárez al centro sosteniendo la bandera, a su costado derecho José María Morelos y Pavón y Miguel Hidalgo y Costilla y al izquierdo Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas del Río, todos ellos figuras que identifican las grandes transformaciones en México: La Independencia, la Reforma, la Revolución Mexicana. Sin embargo, se generó una gran polémica porque se excluyeron a personajes femeninos.

En un intento por justificar esta ausencia, el vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, señaló que esta iconografía fue seleccionada por ser la más reconocida por niños, jóvenes y adultos. Para él, estos personajes eran símbolos más que personas, por tanto, carecían de género. No obstante, señaló que el gobierno dedicaría un homenaje cada año a una mujer para reconocer su legado en beneficio de todos los mexicanos. Este episodio muestra que, a pesar de estos intentos, sigue sin reconocerse la importancia de las mujeres en la Historia de México.

La práctica historiográfica oficial explica el pasado acorde a las necesidades políticas. Bien lo explica Matilde Carlos, docente de Historia y productora de modas: se sigue privilegiando una historia nacional que enaltece la impronta de los acontecimientos y las obras de los grandes hombres de la patria. Las fechas del calendario cívico conmemoran los acontecimientos de una historia masculina, militar e individualista, hecha de héroes armados, ya lo dijo la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Esto no es casual debido a que la Historia de la Humanidad ha sido narrada en clave masculina, es decir, desde la perspectiva y las acciones de los hombres. El feminismo de la segunda ola y los estudios de la mujer en los años setenta buscaron visibilizar el papel de las mujeres en la Historia. Dieron cuenta del papel de las mujeres en la política, la ciencia y la economía, pero también revalorizaron su rol reproductivo. Aun cuando se han realizado importantes investigaciones, obras representativas, el legado de las mujeres sigue siendo soslayado.

Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, fundadora del semanario Vesper. Imagen tomada de www.la-critica.org

Los medios de comunicación han reproducido esta práctica historiográfica oficial y, con ello, han contribuido a invisibilizar a las mujeres. De hecho, estos se han convertido en una pieza fundamental para la transmisión del conocimiento científico, especialmente la televisión. En cada fecha emblemática en la historia de nuestro país se resaltaban los logros de los hombres y no de las mujeres.

Sin embargo, en los últimos años ha habido un intento por recuperar y reconocer el papel de otras mujeres. Así, se hace alusión al papel de las “Adelitas”, las soldaderas que participaron en la revolución “llevando la casa a cuestas”, realizando labores de cuidado, pero también comandando ejércitos. Se han recuperado las biografías de mujeres que participaron en la revolución, además de Carmen Serdán, como Ángela Jiménez, que era experta en explosivos, o Petra Herrera, quien estuvo con Francisco Villa, liderando ejércitos de hombres, pero que terminó distanciándose del Centauro del Norte por diferencias que la llevaron a formar un ejército de mil mujeres. Se dice que una de sus hazañas más relevantes fue apagar las luces de la ciudad de Torreón para que pudiera ser tomada por Villa en 1914. Sin embargo, nunca se le reconoció el mérito.

Petra Herrera lideró ejércitos de hombres durante la Revolución Mexicana. Imagen tomada de www.masdemx.com

En ese mismo tenor se ha intentado mostrar otros papeles desempeñados por las mujeres, como el de reporteras, editoras de periódicos, maestras, telegrafistas, oficinistas, enfermeras. Por ejemplo, se resalta el papel de Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, quien fundó el semanario Vesper en 1901, desde donde atacó al gobierno de Porfirio Díaz y a la Iglesia. De Emilia Enríquez de Rivera, alias “Obdulia”, quien manifestaba sus ideas en las páginas de la Revista Hogar; o de las hermanas Rosa, Guadalupe y María Narváez, quienes distribuían armas y panfletos en Puebla para acabar con la dictadura de Porfirio Díaz.

Del mismo modo se han hecho esfuerzos por rescatar a las mujeres en la Independencia. Se ha documentado la participación de Gertrudis Bocanegra, quien sirvió como correo de los insurgentes en la región de Pátzcuaro y Tacámbaro y que fue fusilada el 11 de octubre de 1817. También sobresalen los nombres de Altagracia Mercado, la Heroína de Huichapan (Hidalgo), quien formó y financió un ejército que enfrentó en innumerables ocasiones al ejército realista; el de Mariana Rodríguez del Toro, quien ideó un plan para capturar al Virrey, tras la aprehensión de Hidalgo y los demás jefes de la insurgencia, pero que no fructificó, por lo que fue enviada a prisión.

Esta tendencia está acorde con la nueva función divulgativa de la Historia que busca democratizarla haciendo referencia de nuevos actores sociales, como las mujeres, en donde se promueva el sentido de comunidad, la diversidad étnica y de género, así como la justicia social. Se trata de restituir el conocimiento del pasado a la gente común para reconocerle su condición de sujeto histórico.

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