Opinión

Perspectiva de género en la BUAP: ¡Esto tiene que parar! Mensaje ambiguo y ¿fallido?

Dr. Luis Fernando Gutiérrez Domínguez, profesor-Investigador BUAP
luis.gutierrezd@correo.buap.mx  
Fotografía tomada de la página de Facebook del CEG BUAP

En fechas cercanas al 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, -temporalidad mediáticamente promovida como otra de las tantas oportunidades para el consumo colectivo y como coyuntura para demostrarles cariño y respeto viriles a nuestras mujeres, si bien no sea más que por ese único lapso- apareció un mensaje espectacular en la entrada del Complejo Cultural Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Espectacular por las dimensiones de su tamaño, así como por la visión panorámica que ofrece a transeúntes y automovilistas aunque, sobre todo, por las implicaciones simbólico-prácticas derivadas de su sintaxis que -al parecer- pasaron desapercibidas para muchas personas -incluida la comunidad universitaria-, que por allí confluyen diariamente. Paradójico que algo espectacular no sea observado.

Más allá de que esta conmemoración suela no interiorizarse como ejercicio razonado para comprender la reivindicación histórica de la lucha mundial de las mujeres por la democratización de la vida social, en la cual también estamos incluidos los varones y podemos sumarnos, vale preguntar: ¿por qué llama la atención dicho mensaje? Vayamos por partes.

Fotografía de Luis Fernando Gutiérrez.

El contenido del anuncio, a la letra dice: “UNIVERSIDAD CON PERSPECTIVA DE GÉNERO ¡ESTO TIENE QUE PARAR!”. Imagino que el equipo creativo asignado a la tarea de transmitir un mensaje de confianza y tranquilidad a la comunidad universitaria -no olvidar el número creciente de universitarias objeto de diferentes formas de violencia- consideró adecuado dejar testimonio inatacable de la voluntad institucional por poner alto a la rampante violencia de género, de la que mujeres estudiantes -principalmente, más no las únicas- afrontan desde la indefensión y vulnerabilidad de modo persistente, o sea, estructural.

Así, respecto al marco visual que contiene este mensaje, puede decirse que se trata de un diseño gráfico equilibrado y sobrio, con un fondo en azul oscuro que incorpora tipografía sencilla y legible, gama cromática con tres variaciones del azul al blanco, más la imagen estilizada de un ave que, por la variedad de colores que la conforman, cabría sospechar, representa la aspiración de la convivencia pacífica entre la diversidad al interior de la universidad. Hasta ahí todo marcha bien, es decir, es una imagen agradable a la mirada.

Dicho esto, ¿por qué doy la impresión de poner en duda el mensaje ya referido? Haré una pequeña digresión y retomo más adelante las sospechas.

Recordemos que con fecha 8 de abril de 2019 el gobierno federal llamó al gobierno del estado a atender la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en 50 municipios poblanos. El reconocimiento oficial de la existencia de la violencia de género y la necesidad de su reducción al mínimo, supone un esfuerzo ingente y la asignación de recursos de distinto orden dada la complejidad y escala del fenómeno: urge resolverlo.

En este contexto, el 19 de mayo del presente desde la rectoría de la BUAP se convocó a la comunidad universitaria a participar en ocho foros para discutir -en las diferentes sedes académicas regionales y de la capital del estado- y poner en marcha la elaboración del “Proyecto de protocolo en materia de violencia de género”. El talante de la universidad para atender lo concerniente al tema de la violencia de género, no solamente es bienvenido sino pertinente, pues una de las tareas de esta casa de estudios se liga con la difusión de valores de convivencia mediadas por respeto, diálogo, comprensión, transformación y acción colectiva.

Cortesía BUAP.

Desde esta perspectiva, es de tal envergadura el compromiso de nuestra universidad al respecto de influir propositivamente en el conjunto social que, con esta iniciativa, suma para que su comunidad y el resto de la sociedad se sensibilicen ante tópicos de la experiencia diaria que todavía suelen incomodar a muchas personas -más a hombres que a mujeres-.

Resulta meritoria la decisión de la institución universitaria por incorporar a la convivencia diaria de hombres y mujeres de la BUAP hábitos, pensamientos, prácticas y discursos, cuyo eje conductor corresponda al de la libertad en el marco de la equidad: en la medida que interioricemos ese conjunto de principios asociados a la equidad y la erradicación de la violencia en cualquiera de sus formas, podremos concretar y ampliar nuestros horizontes de libertad, individual y colectiva.

Eventualmente habremos de conocer los resultados del foro para comprender los principios de acción y sus alcances y, sobre todo, deberán verse reflejados en el desarrollo de acciones concretas que conduzcan a la certeza de seguridad para las integrantes de la comunidad universitaria, pues hasta ahora han sido señaladas como agentes provocadores; situación que las coloca socialmente como merecedoras de agresiones, sea por su vestimenta, por sus cuerpos, por su aspecto, por su identidad o por la reivindicación de su derecho a hablar con voz propia.

Mientras tanto, debemos estar alertas para que no se presenten más agresiones -de que las emergentes se ventilen justamente- y que en las existentes las víctimas sean encausadas para su atención profesional en busca de reparación.

Fotografía tomada de ladobe.com.mx

Nuevamente, retorno al anuncio espectacular para preguntar: ¿es la perspectiva de género el motivo de la violencia de género?, ¿es la perspectiva de género el adversario de la equidad entre los géneros?, ¿es la perspectiva de género una forma de vida consumada al interior de la comunidad universitaria?, ¿es el conjunto múltiple y complejo de enunciaciones derivado de la perspectiva crítica de género al que es necesario ponerle alto en nuestra universidad?, ¿por qué la noción y la práctica efectiva de la perspectiva de género tiene que parar?

El enunciado “UNIVERSIDAD CON PERSPECTIVA DE GÉNERO ¡ESTO TIENE QUE PARAR!” resulta, si no fallido, cuando menos ambiguo, y se torna en contrasentido a la voluntad de transformación inherente a la identidad universitaria expresada en su asertivo lema: “Pensar bien, para vivir mejor”. El testimonio de esta ambigüedad se desvela en conversaciones con integrantes de la comunidad universitaria que -en modo lego- coinciden en que la perspectiva de género es el dique -entendido como obstáculo- para la convivencia pacífica entre géneros y conduce a radicalismos tales como que ellas quieren dar vuelta a la tortilla histórica para someterlos a ellos -¡!-.

Han pasado algunos meses desde la primera aparición del espectacular y no dejo de imaginar al equipo creativo absorto en su labor de corregir o replantear la sintaxis inicial y proponer algo así como: “Violencia de género en la universidad: esto tiene que parar”. No estoy tan seguro de ello. Los macro post-it que han añadido siguen en la ruta ya iniciada y ofrecen un plus: sensibilizar a la comunidad universitaria para poner en práctica el slogan de detener la perspectiva de género en la BUAP.

Fotografía de Luis Fernando Gutiérrez.

Ya concluyo. La difusión de contenidos institucionales -sobre todo en el contexto de una universidad pública reputada académica y científicamente como importante dentro de nuestras fronteras nacionales, tomando en cuenta su trascendental influencia en el comportamiento social local y regional- permite dar cuenta que no siempre las buenas intenciones llevan al logro de un propósito estimable. Por el contrario, contextualizadas por la ausencia de conocimiento crítico sobre un tema crucial en nuestra experiencia diaria, pueden contribuir sin querer a la exacerbación de aquello que se busca erradicar, al tiempo de justificarlo.

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