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Sexismo en el deporte, campañas publicitarias y estrategias femeninas

Por Josefina Manjarrez Rosas

Fotografía tomada de France Olympic en Flick

Recientemente se desató una polémica con las atletas noruegas del equipo de playa de balonmano, la cual evidenció un problema no resuelto: el sexismo en el deporte. Todo comenzó cuando las jugadoras del equipo fueron multadas por la Federación Europea de Balonmano por utilizar shorts, en lugar del bikini obligatorio, en uno de sus partidos. Las deportistas destacaron que esta prenda las sexualizaba y que era poco práctica para el desarrollo del juego, a diferencia de los varones que pueden utilizar shorts de hasta 10 centímetros sobre la rodilla. Esta no es la primera vez que sucede, en 2018, en el torneo de Roland Garros, la tenista Serena Williams usó un traje de cuerpo entero, que estaba diseñado para facilitar la circulación sanguínea después de algunas complicaciones post-parto, en vez de la falda o vestido tradicional, pero la Federación Francesa mostró su rechazo y anunció que prohibiría este tipo de prendas.

A pesar de que las mujeres han mostrado grandes capacidades como atletas, su incursión en el deporte no ha sido un camino fácil, la desigualdad, la discriminación, la misoginia y el sexismo son aspectos que enfrentan día a día. Históricamente, las mujeres han sido excluidas de la justas deportivas y, si bien han logrado incorporarse, la aceptación no ha sido sencilla: todavía existe una identificación de la mujer y el hombre con determinadas prácticas deportivas consideradas naturales, así al morfotipo femenino se le atribuye la flexibilidad, la expresividad, la gracia y el ritmo, mientras el morfotipo masculino se identifica con la fuerza, la potencia, la resistencia y la velocidad, etc.

Los medios de comunicación reproducen este estereotipo, de hecho, la información deportiva se centra en la promoción del deporte espectáculo masculino -como lo hacen con el futbol- a causa de los intereses económicos y políticos que están detrás. La información que se promueve en los medios es de carácter sexista y androcéntrica. De acuerdo a un estudio de Cambridge University (2016), los atletas masculinos son mencionados al menos tres veces más que las atletas femeninas y las palabras que hacen referencia a ellos son más rápido y más fuerte, en cambio hacia ellas son edad, ropa, vida personal y estado civil.

Algunos ejemplos del sexismo por parte de los medios son los siguientes: en 2016 durante las olimpiadas de Río de Janeiro, cuando la tiradora estadounidense Corey Cogdell ganó una medalla de bronce, el periódico Chicago Tribune puso en su encabezado “Corey Cogdell, esposa del jugador de los Bears Mitch Unrein, ganó bronce en Río”. Caso similar fue el de la nadadora húngara Katinka Hosszú, quien ganó medalla de oro en esos mismos juegos, rompiendo el record mundial en su especialidad, 400 metros combinado, pero la NBC señaló que el único responsable de su victoria era su marido y entrenador. En 2015, a la tenista Eugenie Bouchard le piden una “vueltecita” tras ganar su partido en la segunda ronda del Abierto de Australia.

Fotografía tomada de France Olympic en Flick.

Pero al mismo tiempo, medios alternativos y colectivas feministas buscan cambiar esta situación, incluso, reconocidas marcas deportivas o relacionadas con productos femeninos están buscando crear mensajes positivos dirigidos a las mujeres y las niñas con la finalidad de romper estereotipos y estimular la confianza y el empoderamiento. Un ejemplo es la campaña Como Niña de Always, que fue creada en 2014 y cuyo objetivo era lograr que millones de chicas tuvieran confianza en sí mismas. Esta campaña daba un giro de tuerca a la expresión «como niña», que se ha normalizado como un insulto que estereotipa a las mujeres como seres débiles. Las encargadas de la filmación les piden a las y los participantes (entre los que se encuentra hombres y mujeres en su mayoría jóvenes adultos) que parecen hacer un casting, hagan diversas acciones como niña, tales como correr, patear o lanzar un objeto. Cada uno de ellos responden mostrando debilidad en sus movimientos, incluso con cierta exageración y burla. Pero cuando les piden a niñas de entre 10 y 12 años que lo hagan, ellas responden tal como lo hacen comúnmente. Cuando les vuelven a preguntar a los primeros participantes qué opinan sobre lo que observaron en las niñas, se percatan de que ellos mismo y la sociedad en general ha usado esta expresión como un insulto que mina la confianza de las niñas y las estereotipa como personas pasivas y débiles.

Otra campaña famosa es la de Nike (2017) De que están hechas las niñas, que utiliza una canción rusa la cual dice que los niños están hechos de cosas como “fuegos artificiales y baterías de energía” y las niñas de “anillos, flores y mermelada”, para modificarla y romper los estereotipos de lo que significa ser niña. En la nueva versión, la canción, interpretada por una niña dentro de un teatro lleno de espectadores, dice que las niñas están hechas de valentía, auto dedicación y dignidad, de libertad, confianza e independencia, de habilidades y logros. Pero también de moretones, golpes, independencia, habilidad, de fuerza y de fuego, así como de triunfos. Todo ello, mientras ve a algunas de las atletas más destacadas de Rusia. Al final de la canción, a la niña, que en realidad es una jugadora de fútbol soccer, se le ve lista y confiada para tirar un tiro penal, mientras aparece la frase: “Estas hecha de lo que haces”. Cabe señalar que no es la única campaña de Nike, sino que ha habido otras como la de “¿Qué dirán de ti?”, o la de “Somos Nosotros” dirigida a mujeres de Medio Oriente, Turquía y Rusia, o la de “Juntas Imparables”, filmada en la Ciudad de México, que llama a la revolución de las mujeres en Latinoamérica.

Con todo, el sexismo no se detiene, las olimpiadas actuales de Tokio 2020 son prueba de ello. A pesar de que el número de mujeres atletas representa en 48.8% del total de deportistas, y de que fue duplicado el número de eventos mixtos en comparación a las olimpiadas de Río de 2016 (Defensoras Digitales, Quintana Roo) -es decir, estamos ante los juegos más equitativos de la historia- nuevamente los medios resaltan los atributos físicos de las mujeres, por encima de sus habilidades, como le sucedió a Natalya Goncharova, del equipo ruso de voleibol en su partido en la fase de grupos. Una nota con el hashtag la 8 de Rusia se virilizó porque mostraba la belleza de la jugadora, en lugar de centrarse en su estilo de juego o sus logros, y que además la invisibilizaba porque ni siquiera se la nombraba.

¿Cómo detener esta situación? No solo las campañas publicitarias de empoderamiento femenino son importantes y necesarias, sino que las propias deportistas han realizado estrategias para parar el sexismo en los medios de comunicación, como denunciar la sexualización a la que son sujetas e incluso la invisibilización, como ya hemos visto. Por ello es destacado lo que hicieron las atletas noruegas de balonmano de playa o la decisión de las atletas alemanas de gimnasia de usar monos que cubrieran sus piernas y muslos, en lugar de los leotardos tradicionales en las actuales olimpiadas. Pero lo más importante, es a mi criterio, educar a los productores, reporteros y comentaristas en perspectiva de género para que no sigan reproduciendo estos estereotipos que sexualizan a las deportistas.

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