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Youtubers: los violadores son ustedes

Por Samantha Páez
Fotografía de Elizabeth Rodríguez

Hace unos días Nath Campos, youtuber, cantante y actriz mexicana, denunció que fue violada por otro influencer, que se hace llamar Rix. En su testimonio, titulado “Mi historia de abuso”, Nath habla de varias cuestiones que me gustaría retomar para esta columna. Pero antes, dimensionemos el alcance que tienen los hombres violentos en YouTube.

La página Marketing4Ecommerce publicó una lista de los 20 youtubers más famosos de México en 2021, encabeza esta lista Luisito Comunica, quien tomó varias imágenes muy machistas de un mezcal; Juan de Dios Pantoja está en la posición cinco y fue acusado de tener imágenes íntimas de varias mujeres, entre ellas otra youtuber Kenia Os; en el sexto lugar está Gabriel Montiel, conocido como Werevertumorro, quien publicó un video donde hace apología de la violación de una mujer alcoholizada, y en el décimo octavo lugar está Juanpa Zurita, quien acosó a una mujer en un espacio público.

De acuerdo con Think with Google, el 79% de personas usuarias de internet en México utilizan la plataforma Youtube. Si tomamos en cuenta que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), somos 80.6 millones usando internet en el país, seríamos entonces 63.6 millones de personas las que ocupamos dicha red social. De esas personas, 47% son personas jóvenes y el 80% de ellas busca entretenimiento.

Entonces hay un aproximado de 30 millones de adolescentes y jóvenes en México que utilizan Youtube y podrían estar siguiendo y admirando a alguno de estos youtubers violentos y misóginos. ¿Por qué perjudica? La respuesta es: se normaliza la violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres, y refuerza los estereotipos de género, las mujeres como objeto sexual y los hombres como machos alfa, es decir, el hombre como un conquistador de mujeres, a veces, incluso a través de la fuerza.

Como dice el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) en su documento El impacto de los estereotipos y los roles de género en México, “los medios de comunicación (incluidas las redes sociales) han reproducido los estereotipos de lo femenino y lo masculino mediante la emisión de contenidos con representaciones sexistas, fortaleciendo con ello las inequidades entre mujeres y hombres”.

Pero regresemos al caso de Nath Campos, ella narra cuán difícil fue que su círculo más cercano de amistades y colegas laborales minimizara la violencia sexual que vivió. También la vergüenza y vulnerabilidad que sentía antes de hablar con su familia al respecto. Esto no es raro, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, muchas mujeres no denuncian o buscan atención después de experimentar violencia física o sexual porque pensaron que era algo sin importancia, tenían miedo a las consecuencias o amenazas, sentían vergüenza, no sabían a dónde acudir y temían que no les creyeran.

Creo que algo que puede ayudar mucho a que las mujeres denunciemos o al menos no nos sintamos tan solas es el acompañamiento. Al momento de escuchar a Nath, me acordé de una guía sobre violencia digital de la colectiva Dominemos la tecnología y que puede servir para muchos casos de violencia sexual, recupero los puntos que me parecieron importantes:

  1. Recordar a tu amiga que no es su culpa y no está sola.
  2. Escuchar y no juzgar.
  3. Hacer un grupo de apoyo para tu amiga.
  4. Enviar mensajes de apoyo públicos y/o privados.
  5. Monitorear a tu amiga en caso de que se sienta insegura.
  6. Hacer una publicación, escribir un blog o hacer un video sobre lo que está sucediendo.
  7. Platicar juntas sobre qué podrían necesitar y qué reacciones podría haber a las respuestas que están explorando.
  8. Tu amiga puede estar experimentando miedo, incomprensión, incertidumbre… ¡Acompáñala!
  9. No hay respuestas correctas ni únicas.
  10. No juzgues sus decisiones.

En cuanto al ámbito laboral, así como le pasó a Nath Campos, hay muchas empresas que no actúan ante la violencia sexual y que, por el contrario, revictimizan a las mujeres y las obligan a trabajar con sus violentadores. Esto a pesar de que la Ley Federal del Trabajo dice en el artículo 132 que es obligación de los patrones (entiéndase empresas) implementar un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso u hostigamiento sexual. 

Asimismo, en el artículo 994 reitera como una prohibición que los patrones o sus representantes realicen, permitan o toleren actos de hostigamiento y/o acoso sexual contra cualquier persona en el lugar de trabajo. Rix acosó a Nath y a su madre durante una convivencia después de una sesión de trabajo, así que no basta con que la agencia DW Entertainment & Media saque un comunicado en apoyo, debieron actuar por ley desde que la youtuber les dio a conocer su experiencia.

Infografía de Think with Google.

Algo valiosísimo de la narración de Nath Campos es cómo conocer testimonios de otras mujeres, sobre todo a partir de movimientos como el #MeToo, le dio valor para contar su propia vivencia. También cuando al estar en la marcha del 8 de marzo del año pasado, al leer las pancartas y escuchar las consignas, se sintió cobijada, identificada y empoderada. Así que quien diga que esas marchas no sirven, pues aquí un ejemplo de que al menos a una mujer le cambiaron la vida para bien.

Desde luego que es muy importante recibir orientación legal, como ella lo hizo, en caso de que decida proceder penalmente contra el violentador. Aunque es deber de cualquier Fiscalía o Procuraduría de Justicia recibir denuncias por violación, abuso, acoso u hostigamiento sexual respetando los derechos de las víctimas, no siempre es así. Por ello tener asesoría jurídica ayuda mucho, así que hago un pequeño comercial: en el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del estado de Puebla tenemos una línea de atención telefónica (222-3099099), desde allí orientamos a víctimas de delitos sexuales.

Me gustaría cerrar con un mensaje para esos youtubers violentadores: la culpa no era nuestra, ni dónde estábamos, ni cómo vestíamos, los violadores son ustedes.

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