Notas

Medios de comunicación aportan en la construcción de una cultura de paz

Por: Brenda G. Palacios

Los medios de comunicación son fundamentales en la construcción de una cultura de paz, y en la forma en que la sociedad mira la situación de género y a las mujeres, comenta Lizette Ruiz Castillo, directora de la organización Equilátera, especializada en temas de sexualidad y educación para la paz.

Según la definición de las Naciones Unidas, la cultura de paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas, para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones.

Para Lizette Ruiz los valores, el machismo, la violencia están en todos lados, lo aprendemos desde la infancia, pero no sólo en casa, lo aprendemos en la comunidad, en la escuela y, es particularmente fuerte la influencia de los medios de comunicación.

«Las personas estamos expuestas a ellos todo el tiempo, incluso si no tenemos televisión o radio en casa, los medios están presentes en el espacio público. Son una gran influencia en la construcción de nuestra sociedad, en general», dice la directora de Equilátera.

La mejor aportación que podrían hacer los medios de comunicación es comprometerse con una sociedad mejor. No sólo trabajar por ser buenos profesionales, por ejemplo, sino que puedan comprometerse a que desde su labor contribuyan a una sociedad más justa, más igualitaria, menos violenta. Ir más allá de las buenas intenciones y pronunciarse desde su espacio para lograr un impacto real y mejorar nuestra sociedad.

De acuerdo con Ethical Journalism Network (Red de Periodismo Ético) uno de los principios básico para la ética periodística es la humanidad, con esto se refiere a que las y los periodistas no deben dañar a nadie con sus publicaciones, siendo conscientes del impacto que pueden tener sus palabras e imágenes.

«Es complicado consumir medios informativos y cuestionarnos de la nada. Normalmente las personas nos cuestionamos lo que consumimos una vez que ya adquirimos cierta conciencia de por qué lo que consumimos no es lo mejor para nosotras. La poca oferta desanima mucho, porque podemos tener la idea de que todo es lo mismo. Para consumir contenidos que abonen a la construcción de la paz, primero tendríamos que darnos cuenta que es una obligación de los medios, que lo que consumimos tiene un impacto importante en la sociedad y luego tendríamos que darnos cuenta que los medios no están cumpliendo, sólo así buscaríamos alternativas, aunque parece injusto depositar completamente la responsabilidad en las y los consumidores», asegura Ruiz Castillo.

Lizette sugiere que como ciudadanía podemos preguntarnos si la información que consumimos nos hace sentir bien, si es positiva para nuestra persona, o, si por el contrario, nos hace sentir incomodidad, nos provoca pesadillas o nos deja con sentimientos negativos, tal vez no son los contenidos adecuados o la cantidad adecuada.

Desde su perspectiva muchas veces es difícil buscar alternativas, pero siempre hay opciones valiosas. Debemos tomar en cuenta que las personas podemos hacer un gran cambio reconociendo que merecemos contenidos más realistas y, aunque se trate de entretenimiento, puedan dejarnos lecciones o aprendizajes.

Definitivamente los medios tienen un gran papel en cómo construimos nuestra cultura. Como audiencia tenemos un gran poder y en cuanto lo descubramos podremos buscar alternativas más satisfactorias.