Opinión

¿Para qué la perspectiva de género?

Por Romina Romero
@EquilateraAC 

«No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino.»

Simone de Beauvoir (1949)

Decidí empezar con una cita que me causó conmoción, del mismo modo que a todas aquellas personas que la leían (a Simone de Beauvoir) por primera vez en su época, por el simple hecho de decir al mundo que el ser mujer es resultado de una construcción social, cultural e histórica hecha por una mirada masculina. Resultado de las nulas oportunidades de acceso a la educación, el trabajo, la justicia y la salud, sólo por mencionar algunas de las áreas donde las puertas han sido cerradas. 

Esto es fundamental para entender la perspectiva de género: la feminidad tradicional se construyó desde la mirada y los intereses masculinos, aunque lo fomentemos las mujeres también.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la perspectiva de género es una categoría analítica que toma los estudios que surgen desde las diferentes vertientes académicas de los feminismos, para -desde esa plataforma teórica- cuestionar los estereotipos y elaborar nuevos contenidos que permitan incidir en el imaginario colectivo de una sociedad, desde la igualdad y equidad.

La perspectiva de género nos lleva a reconocer todas las desigualdades existentes. Si bien todas las sociedades construyen su cultura en torno a las diferencias sexuales, es necesario recordar que dicha distinción determina el destino de las personas cuando se convierte en una estructura patriarcal y sexista, cuyos elementos sientan las bases de la desigualdad, la violencia e, incluso, los efectos que ha generado la división en los ámbitos privado-femenino y público-masculino.

Al hablar sobre perspectiva de género aludo a un tema que pareciera ser solo una moda; sin embargo, se trata de un proceso orientado a la construcción continua de la justicia y la igualdad. Este proceso inició con las dinámicas e interrogantes que otras mujeres se han hecho a lo largo de la historia, visibilizando no sólo su condición, sino también su sentir.

Más allá de reducir la perspectiva de género a una definición, sus atribuciones implican visibilizar a las mujeres en todos los espacios sociales, académicos, políticos, económicos y familiares; en síntesis, toda actividad humana. Por ello habría que revisar detalladamente las políticas públicas vigentes, de manera que podamos descubrir aquellas que parezcan neutrales en su aplicación, pero que pueden resultar discriminatorias. 

Incluir la perspectiva de género abre las puertas a todas aquellas acciones que permitirían la construcción de nuevas formas de relacionarnos, así como vivir una vida libre de discriminación.

Las mujeres escribimos la historia, nuestra vida misma. Gracias a la lucha y persistencia del feminismo, hoy puedo conocer lo que otras mujeres han cimentado, han sembrado, para todas nosotras.

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